Kit de cuidado diario de los pies: crema, cortaúñas, lima, calcetines y toalla

Guía de cuidado básico de los pies

Lo que sí se puede hacer en casa, explicado paso a paso.

Guía gratuita de CEMOPOD Honduras. No hay que dejar datos.

Cómo usar esta guía

Léala aquí o imprímala y péguela en el baño.

Los pies son la parte del cuerpo que más trabaja y la que menos se mira. Casi todos los problemas que se atienden en consulta empezaron como algo pequeño que nadie revisó a tiempo.

Nada de lo que sigue reemplaza una consulta. Es lo básico, y lo básico bien hecho evita la mayoría de los problemas.

Las cuatro partes de esta guía

La rutina diariaSeis cosas que caben en el mismo rato del baño.
El calzadoQué zapato y qué calcetín conviene, y cuál no.
Las señales de alertaLo que no se debe dejar pasar en casa.
Si vive con diabetesEl apartado que cambia todo lo demás.

La rutina de todos los días

Seis cosas. No toman más de lo que ya toma bañarse.

Revise sus pies todos los días

Mírese los pies todos los días, con buena luz. Vea la planta, el talón y entre los dedos. Si no alcanza a ver la planta, use un espejo de mano en el piso o pídale a alguien de la casa que le ayude. Busque cortes, ampollas, enrojecimiento, callos nuevos y cambios de color.

Lávelos con agua tibia

Agua tibia, no caliente. Pruebe la temperatura con el codo o con la muñeca, nunca con el pie, porque si tiene la sensibilidad disminuida puede quemarse sin darse cuenta. Use jabón suave y no los deje en remojo largo rato, porque la piel se macera y se abre.

Séquelos bien, sobre todo entre los dedos

Este es el paso que más se salta y el que más problemas causa. La humedad entre los dedos es donde nace el hongo. Seque con la toalla dando toquecitos, no restregando, y ponga atención especial al espacio entre el cuarto y el quinto dedo.

Hidrate la piel, pero no entre los dedos

Aplique crema hidratante en la planta, el empeine y sobre todo en el talón, que es donde la piel se agrieta. No ponga crema entre los dedos. Ahí lo que se necesita es que quede seco. Una grieta en el talón es una puerta de entrada para una infección.

Corte las uñas rectas

Corte recto, siguiendo el borde del dedo, y lime las esquinas nomás para que no queden filosas. No corte en curva y no las deje demasiado cortas. Evite introducir el alicate en las esquinas. Córtelas después del baño, cuando están más blandas, y con cortaúñas propio, no compartido.

Muévase y no se quede sentado horas

Camine todos los días lo que pueda. Si pasa mucho tiempo sentado, mueva los tobillos y los dedos cada rato y evite cruzar las piernas por períodos largos. La circulación en el pie depende del movimiento.

Pies sanos caminando con seguridad sobre un piso claro
Una uña bien cortada se nota poco. Una mal cortada se siente en cada zapato.

Las uñas, que es donde empieza la mitad de los problemas

La uña encarnada y el hongo son los dos motivos de consulta más frecuentes, y los dos se relacionan con cómo se cortan y con cómo se mantienen las uñas en casa.

Así sí

  • Corte recto, siguiendo la forma del dedo.
  • Las esquinas se liman, nunca se sacan con el alicate.
  • Largo suficiente para que la uña cubra la punta del dedo.
  • Después del baño, con la uña blanda.
  • Cortaúñas de uso personal, limpio y seco.

Así no

  • Cortar en curva, como si fuera uña de la mano.
  • Meter el alicate en la esquina, o sacar la esquina con una aguja.
  • Quitar la cutícula.
  • Explorar o manipular los bordes laterales de la uña.
  • Dejarlas al ras o más cortas que el dedo.
  • Cortar callos o durezas con cuchilla, navaja o gillette en casa.
  • Usar callicidas o parches de ácido sin que alguien le haya revisado el pie.

EVITE INTRODUCIR EL ALICATE EN LAS ESQUINAS. Ahí, en el borde lateral de la uña, es donde empieza la mayoría de las uñas encarnadas que se atienden en consulta.

Si la uña ya está engrosada, amarillenta, quebradiza o despegada del dedo, cortarla en casa no lo va a resolver y a veces lo empeora. El salón de belleza es para estética: cuando la uña duele, se engruesa o se encarna, o cuando hay diabetes, eso es consulta con el podólogo.

El zapato equivocado hace más daño que caminar descalzo

Buena parte de los juanetes, los callos, las uñas encarnadas y los dolores de planta vienen del calzado. No de un zapato en particular, sino de años del mismo zapato equivocado.

Lo que conviene

  • Punta ancha, donde los dedos queden acostados y no apretados uno sobre otro.
  • Zapato de fibras naturales, como el cuero, que deja respirar el pie.
  • Suela con algo de amortiguación y que no se doble por la mitad.
  • Que le quede bien desde el primer día. El zapato no se ablanda con el uso, el pie es el que se lastima.
  • Compre calzado por la tarde, que es cuando el pie está más hinchado.
  • Revise por dentro con la mano antes de ponérselo, buscando piedritas, costuras levantadas o algo que se metió.
  • Calcetines de algodón o de fibra que respire, de color claro para que se note si hay una manchita de sangre o de secreción.
  • Calcetín sin costura gruesa y sin elástico que apriete el tobillo.
  • Cambie el calcetín todos los días, y dos veces al día si suda mucho.

Lo que conviene evitar

  • Punta angosta y tacón alto para uso diario.
  • Chancletas y sandalias de dedo para caminar distancias.
  • Zapato prestado o de segunda mano, que ya tiene la forma de otro pie.
  • Andar descalzo en la casa, en el patio o en la playa.
  • El mismo par todos los días. Alterne al menos entre dos, para que cada uno se seque.
  • Calcetines de nylon apretado y calcetines con hoyos o remendados.

Si ya tiene una deformidad, un juanete o una forma de pisar que le duele, el calzado de tienda casi nunca alcanza. Ahí es donde entra el estudio de pisada y la plantilla hecha a la medida.

Señales de alerta

Cuando el pie deja de ser cosa de casa

Cualquiera de estas seis es motivo para que lo revise un profesional. No para asustarse, sí para no dejarlo pasar.

Aplicación de láser CO2 sobre la uña del pie para tratar onicomicosis
Los hongos en las uñas se evalúan primero y se tratan en la clínica. En casa no se resuelven.

Una herida que no cierra

Dos semanas sin mejorar ya es señal.

Y si está enrojecida, caliente, con pus o con mal olor, no espere las dos semanas.

Cambios de color

Morado, muy pálido, muy rojo o negro.

También la piel que de repente se ve brillante y sin vello.

Uñas engrosadas o amarillas

Uña gruesa, amarilla o despegada.

También la que se quiebra en capas o deja manchas blancas. Suele ser onicomicosis y no se quita sola.

Dolor de talón al levantarse

Duele el primer paso de la mañana.

Mejora al caminar y vuelve al final del día. Puede relacionarse con fascitis plantar.

Uña encarnada

El borde se entierra en la piel.

Si ya le pasó más de una vez, no es cuestión de cortarla mejor, es cuestión de resolverla.

Hormigueo, ardor o pérdida de sensibilidad

Dejar de sentir es más delicado que doler.

Hormigueo, ardor, calambre de noche, o no sentir el piso, el agua caliente ni una piedrita en el zapato.

Revisión cuidadosa del pie de una persona mayor en la consulta de pie diabético

Cómo cuidar el pie diabético

Cuando hay diabetes, dos cosas cambian. La sensibilidad puede bajar, así que una herida puede aparecer sin que duela. Y la circulación puede estar disminuida, así que esa herida tarda más en cerrar. Por eso lo que en otra persona es una ampolla, aquí puede convertirse en un problema serio.

Revísese los pies todos los días, sin excepción

No cada tanto, no cuando duela. Todos los días, con luz y con espejo si hace falta. La mayoría de las úlceras del pie diabético empiezan en algo que no dolió.

Nunca camine descalzo

Ni dentro de la casa, ni en el patio, ni en la playa, ni para ir al baño de noche. Use calzado siempre, incluso pantuflas con suela dentro de la casa.

No se corte callos ni durezas en casa

Ni con cuchilla, ni con navaja, ni con piedra pómez agresiva, ni con callicidas de farmacia. Un callo mal removido es la forma más común de abrirse una úlcera sin darse cuenta.

Cuide la temperatura

No use agua caliente, ni bolsas de agua caliente, ni almohadillas eléctricas, ni ponga los pies cerca del fuego o de la estufa. Si la sensibilidad está baja, se puede quemar sin sentirlo.

El control de la glucosa también es cuidado del pie

La glucosa alta sostenida es lo que daña el nervio y el vaso sanguíneo. Llevar el control con su médico, con el nutricionista y con sus exámenes al día es parte del cuidado del pie, aunque no lo parezca.

La revisión periódica no es opcional

Con diabetes, el pie se revisa aunque no duela y aunque se vea bien. Esa revisión es la que encuentra lo que la sensibilidad ya no avisa.

Si vive con diabetes, una revisión periódica del pie por un profesional no es opcional. Y si aparece una herida, por pequeña que sea, la consulta es ese mismo día, no la próxima semana.

Haga el chequeo de riesgo de dos minutos (servicios.html#riesgo-pie-diabetico)

Cuándo pedir cita

Tres niveles, según lo que esté viendo en su pie hoy.

Ese mismo día

Herida abierta, ampolla reventada, corte que sangra, pus, mal olor, fiebre junto con dolor en el pie, un dedo que cambió de color, o cualquier lesión en el pie si vive con diabetes.

Esta semana

Uña encarnada con dolor, uña engrosada o amarilla, dolor de talón que ya lleva semanas, callo que vuelve siempre en el mismo lugar, hormigueo o pérdida de sensibilidad, un juanete que ya le molesta con el zapato.

De rutina

Si vive con diabetes, si le han dicho que tiene mala circulación, si trabaja muchas horas de pie, si es deportista, o si tiene antecedentes de úlceras o cirugías previas en el pie. En estos casos la revisión periódica es preventiva y no hay que esperar a que duela.

Sesión de rehabilitación de tobillo y pie con banda elástica
La revisión de rutina también sirve para los pies que trabajan mucho, no solo para los que duelen.

Cada cuánto revisarse los pies con un profesional

Sin diabetes y sin síntomas Una vez al año
Con diabetes, sin heridas ni antecedentes Cada tres a seis meses
Con diabetes y antecedente de úlcera, sensibilidad disminuida o mala circulación Cada uno a tres meses

Frecuencias orientativas. Su podólogo define la suya.

Seis cosas que se dicen y no son

Se oyen en la sala de espera casi todos los días. Aquí queda por escrito lo que sí pasa.

MitoEl hongo de la uña se quita con remedios caseros
Lo que sí pasa

Lo que se ve por fuera es la punta del problema. El hongo vive en el lecho de la uña, debajo, y ahí no llega ni el vinagre ni el ajo ni el cloro. Además, no todas las onicomicosis son iguales, así que primero hay que saber cuál es antes de tratarla.

MitoSi no me duele, está bien
Lo que sí pasa

El dolor es una alarma, y en el pie esa alarma a veces está apagada. Cuando la sensibilidad baja, la ausencia de dolor no es buena señal, es justamente la señal de riesgo.

MitoLa uña encarnada se arregla cortando la esquina
Lo que sí pasa

Meter el alicate en la esquina es lo que hace que el borde vuelva a crecer enterrado. Es la razón por la que a mucha gente le pasa una y otra vez en el mismo dedo.

MitoLos callos se quitan con cuchilla
Lo que sí pasa

El callo es la respuesta de la piel a una presión que sigue ahí. Si se corta el callo pero no se corrige lo que lo produce, vuelve. Y cortarlo en casa abre la piel.

MitoAndar descalzo en la casa fortalece el pie
Lo que sí pasa

Dentro de la casa hay piedritas, astillas, grapas y esquinas. Para alguien con sensibilidad normal es una molestia. Para alguien con diabetes es la causa más común de una herida que nadie sintió.

MitoEl zapato apretado se ablanda con el uso
Lo que sí pasa

El zapato casi no cede. El que cede es el pie, y cede deformándose. Un zapato que aprieta el primer día va a seguir apretando, y va a cobrar la factura en juanetes, callos y uñas encarnadas.

El Dr. Luis Leiva, podólogo de CEMOPOD Honduras, en bata blanca

Quién comparte esta guía

El Dr. Luis Leiva es podólogo y podiatra con orientación en pie diabético, con un máster en manejo avanzado del pie diabético por la Universidad Complutense de Madrid, y atiende en Santa Rosa de Copán. Lleva cerca de diez años en manejo avanzado de heridas crónicas, síndrome de pie diabético y salvamento del miembro inferior.

Esta guía reúne el cuidado en casa que se explica todos los días en consulta. Lo que no se puede hacer en casa, se hace en la clínica, y aquí queda dicho cuál es cuál.

Hasta aquí llega el cuidado en casa

Cortar un callo, tratar un hongo o corregir la pisada no se hace en casa. Eso es consulta. Si algo de esta guía le sonó conocido, agende y que lo revisen.

Porque casi todo lo que atendemos empezó con un cuidado en casa que nadie le enseñó a hacer.

Aviso importante

Esta guía es informativa y general. No sustituye la consulta con el podólogo ni el criterio de su médico tratante. Si vive con diabetes, cualquier cambio en sus pies debe ser revisado por un profesional. Ante una herida abierta, fiebre o cambio brusco de color en el pie, busque atención médica de inmediato.

CEMOPOD Honduras · Dr. Luis Leiva · Clínicas Médicas Copán, Santa Rosa de Copán · WhatsApp 3297-4509 · Lunes a viernes 8:00 a. m. a 5:00 p. m., sábado 8:00 a. m. a 3:00 p. m.

Clínica de podología, pie diabético y patologías metabólicas en Santa Rosa de Copán.

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